En una obra, no todos los riesgos se perciben de inmediato. Una caída o un golpe son evidentes, pero la exposición a polvo, químicos y determinados materiales puede provocar irritaciones, problemas respiratorios y afecciones que aparecen tras meses o años.
Por eso, en nuestros cursos de construcción enseñamos que la prevención también consiste en controlar aquello que se respira, se toca y se manipula durante la jornada.
Exposición a polvo: ¿cómo reducirla?
Una de las medidas más eficaces es evitar que el polvo llegue a generarse o dispersarse por el ambiente.
- Siempre que sea posible, pueden utilizarse soluciones húmedas o herramientas con sistemas de aspiración para capturar las partículas justo donde se producen.
- También es importante mantener la zona de trabajo limpia mediante métodos que no vuelvan a levantar el polvo acumulado.
La protección respiratoria debe seleccionarse según el contaminante y el nivel de exposición. Por eso en Prevención Siglo 21 dedicamos parte de la formación en PRL a los EPI.
¿Qué otros riesgos pueden encontrarse en una obra?
Además de la exposición a polvo existen otros riesgos cuyo tipo de exposición depende de los trabajos y materiales utilizados. Algunos de los más habituales son:
- Disolventes, pinturas, adhesivos y otros químicos cuyos vapores son perjudiciales si se inhalan o manipulan sin protección.
- Fibras procedentes de determinados materiales que requieren medidas específicas.
- Gases o vapores acumulados en espacios poco ventilados, especialmente durante determinados trabajos de aplicación o limpieza.
El riesgo no depende solo de que un producto en sí sea peligroso. También influyen la cantidad utilizada, el tiempo de exposición, la forma de manipulación y las condiciones del espacio de trabajo.
Antes de manipular un producto químico es importante consultar su ficha de datos de seguridad. En ella se indican los riesgos, medidas de protección, condiciones de almacenamiento y protocolo en caso de exposición accidental.
Si además se trabaja en entornos cerrados, puede ser necesario utilizar sistemas de extracción o ventilación mecánica.
Hábitos que forman parte de la prevención
Estas medidas ayudan a reducir la exposición innecesaria durante la jornada:
- No comer, beber o fumar en zonas donde se manipulen productos o exista contaminación.
- Lavarse las manos antes y después del trabajo.
- No limpiar el polvo mediante métodos que lo vuelvan a poner en suspensión.
- Mantener los productos químicos perfectamente identificados y cerrados cuando no se utilicen.
- Usar EPI específicos para cada tarea.
- Comunicar cualquier síntoma, derrame o situación insegura.
La prevención frente a la exposición a polvo, químicos y determinados materiales solo es posible si estas medidas forman parte de la rutina y no se aplican únicamente cuando aparece un problema. Para lograrlo es fundamental formarse en nuestros cursos de construcción centrados en la prevención de riesgos laborales.
En este sentido, el curso PRL de 20 horas en construcción proporciona formación específica para conocer los principales riesgos del sector y las medidas preventivas que deben aplicarse durante los trabajos.
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